Memoria Histórica
No pude asistir a la inauguración del Centro de Interpretación de la Memoria de la Guerra Civil en Arrate (Eibar) por encontrarme convaleciente. Fue un día difícil. Me hubiese gustado estar allí. Honrar la Memoria de tantas personas, muchas veces olvidadas, ha sido un trabajo muy importante para mí, a lo largo de las dos últimas legislaturas en el Ayuntamiento de Eibar. Nuestras fueron las enmiendas, que a la postre hicieron posible este pequeño logro, así como la señalización de las Rutas de la Memoria Histórica que parten del Centro de Interpretación.
El conocido historiador eibarrés Jesús Gutierrez, que presentó parte del acto, tuvo la gentileza de acordarse de mi y de otro gran ausente, José Luis Albistegi, el eibarrés que realmente empujó siempre mi trabajo en la política y particularmente en esta memoria colectiva, y que falleció trágicamente hace unos años.
Muchos de los que hoy aclaman esta iniciativa, no estuvieron con nosotros en el comienzo. ¿Para qué remover a los muertos? ¿Por qué hurgar en el dolor enterrado?, decían. Por decencia, sobre todo. Por respeto. Por fidelidad. Por humanidad. No se puede dejar en la cuneta ni a los muertos ni a los vivos. Al menos algunos no podemos. ¿Cómo podríamos dejarles sepultados por toneladas de basura propagandística?. Leer lo que de ellos dicen los papeles de la "Sección Especial" en Salamanca, (http://izetacomunicacion.blogspot.com.es/2015/01/el-tribunal-de-represion-de-la.html), da vergüenza y asco. Olvidemos repetían muchos. No. No olvidamos lo que ocurrió porque tampoco queremos que se repita.. Olvidar es sano me repetían muchos mensajeros de la falsa concordia. Ciertamente, pero es más sabio olvidar lo que se desea olvidar, no lo que a uno le imponen olvidar. Los cadáveres, desde las cunetas, siempre, una vez tras otra, llamarán a nuestras conciencias.
No es, de ninguna manera, la inauguración de este Centro de Interpretación un acto de venganza. Ni sus salas o contenidos rinden culto a ningún sectarismo. Bien al contrario, es un lugar de reconcialiación, de fraternidad, de esperanza. Un lugar para la enseñanza a nuestros niños y jóvenes la tragedia de la violencia fratricida. Un lugar dónde la razón, la tolerancia, la convivencia y otros valores de nuestra humanidad se resaltan frente al dogmatismo, el fanatismo y la Intolerancia y otros males de nuestra condición humana más oscura. Una batalla sin tregua como nos recuerda Charlie Hebdo..
El conocido historiador eibarrés Jesús Gutierrez, que presentó parte del acto, tuvo la gentileza de acordarse de mi y de otro gran ausente, José Luis Albistegi, el eibarrés que realmente empujó siempre mi trabajo en la política y particularmente en esta memoria colectiva, y que falleció trágicamente hace unos años.
Muchos de los que hoy aclaman esta iniciativa, no estuvieron con nosotros en el comienzo. ¿Para qué remover a los muertos? ¿Por qué hurgar en el dolor enterrado?, decían. Por decencia, sobre todo. Por respeto. Por fidelidad. Por humanidad. No se puede dejar en la cuneta ni a los muertos ni a los vivos. Al menos algunos no podemos. ¿Cómo podríamos dejarles sepultados por toneladas de basura propagandística?. Leer lo que de ellos dicen los papeles de la "Sección Especial" en Salamanca, (http://izetacomunicacion.blogspot.com.es/2015/01/el-tribunal-de-represion-de-la.html), da vergüenza y asco. Olvidemos repetían muchos. No. No olvidamos lo que ocurrió porque tampoco queremos que se repita.. Olvidar es sano me repetían muchos mensajeros de la falsa concordia. Ciertamente, pero es más sabio olvidar lo que se desea olvidar, no lo que a uno le imponen olvidar. Los cadáveres, desde las cunetas, siempre, una vez tras otra, llamarán a nuestras conciencias.
No es, de ninguna manera, la inauguración de este Centro de Interpretación un acto de venganza. Ni sus salas o contenidos rinden culto a ningún sectarismo. Bien al contrario, es un lugar de reconcialiación, de fraternidad, de esperanza. Un lugar para la enseñanza a nuestros niños y jóvenes la tragedia de la violencia fratricida. Un lugar dónde la razón, la tolerancia, la convivencia y otros valores de nuestra humanidad se resaltan frente al dogmatismo, el fanatismo y la Intolerancia y otros males de nuestra condición humana más oscura. Una batalla sin tregua como nos recuerda Charlie Hebdo..
La Memoria es el presente
de pasado. Es la
forma de recordar lo que hemos sido, como seres humanos.. Cuando alguien nos
preguna quienes somos, le contamos nuestra biografía. Si la memoria
es tan fundamental es porque es el contenido del armazón de nuestro
ser y el que nos da continuidad y coherencia. Recordemos siempre que en definitiva, no se puede
ser fiel, a lo que no recuerda.
Donostia Febrero 2015
IZ
Donostia Febrero 2015
IZ
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